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Mostrando las entradas de julio, 2024

Soltando la mochila

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Había una vez un hombre que soltó la mochila que llevaba desde hacía mucho tiempo. Decía que lo ayudaba a caminar porque las inclemencias del tiempo le impedían mantener los pies en el suelo. La mochila era pesada y el clima inclemente se manifestaba como un viento que soplaba fuerte. Antes de soltar la mochila, el hombre llevaba una vida peculiar. Era de espíritu grande y necesitaba seguridades. Fuerte emocionalmente, pero temeroso en sus decisiones, se caracterizaba por caminar encorvado por el peso de su mochila. Así son casi todas las personas que necesitan lo seguro y conocido cuando en verdad brilla en ellas la luz de la humanidad; caminan por la vida siendo inauténticas. La mochila no era un mero accesorio, le ayudaba porque allí tenía herramientas para resolver problemas, y de ella sacaba fuerzas para sentirse seguro, lo que le hacía actuar con menos temor. Era un hombre con un valor inigualable y con un deseo de crecer imparable. Sin embargo, siempre se manejaba seguro con lo ...

La sociedad del consumista infeliz

Había una vez un hombre, de la sociedad consumista infeliz, que se miraba al espejo. No era un hombre que se compara con un payaso; era un hombre bien físicamente, con rasgos proporcionados y atractivo, que vestía ropa impecable y de marca, denotando su posición importante y su estilo resuelto y distendido al mismo tiempo. Sin embargo, al observarse, corrió su camisa y se dejó ver un horrible ojo negro, profundo, que engullía el aire que respiraba. Era un ojo con un vórtice que generaba temor en la rostro del hombre. Él era un hombre de buenos modales, educado y respetuoso, con un trabajo bien remunerado. Era un conquistador y amante, todo lo contrario a un payaso, esos que son rechazados, que repelen la mirada, que tienen el rostro pintado de colores baratos y por ello destacan del resto del mundo. Él era uno más en el mundo, solo desafiante por su éxito; era uno más, perfecto para el mundo. Él no necesitaba regir en la groseria para llamar la atención; era envidiado a través de las r...

La felicidad no es consecuencia del placer

  “La felicidad no es consecuencia del placer”. El éxito de ser feliz en lo que haces (p. 38) Desde hace un tiempo, lo vertiginoso de la vida, lo social-tecnológico, nos aborda con un mensaje claro: ser feliz es sentir placer. Ser feliz se asocia con la comodidad, y las dificultades, por ejemplo, en la tarea diaria, son lo contrario a ser feliz. La felicidad no es placer, porque el placer es una emoción que dura lo que el objeto está presente, mientras la acción placentera sucede; en ese instante es lo que permanece. Fuera de ese espacio temporal, el placer no aparece ni se extiende. La gratificación, hacer algo por otros con esfuerzo, donando tiempo, acciones que son altruistas, por el contrario, permanecen más allá de la acción misma. Mirar una película vs. ayudar a un amigo ¿Cuál crees que da más felicidad?. El placer está ligado con la tecnología, con las pantallas, con el entretenimiento. Toda la sociedad sabe que la mejor manera de ganar dinero es a través del entrete...

El mayor estresante que nos aleja de la felicidad es la falta de sentido. (p. 34)

El mayor estresante que nos aleja de la felicidad es la falta de sentido. El éxito de ser feliz en lo que haces (p. 34) ¿Por qué hacemos tantas cosas sin sentido, nos enojamos y nos enfermamos? ¿Por qué empezamos actividades, rituales, hábitos que no tienen un fin más que el de ser repetidos a lo largo del tiempo? Otros dicen, yo también lo pienso, que un hábito necesita 21 días para instalarse. ¿Instalarse para qué? ¿Para qué aprendemos o repetimos acciones? Creo que necesitamos conocer el sentido de las cosas que aprendemos para que el aprendizaje sea significativo, porque cuando se aprende algo que se conecta con otras representaciones, es decir, conexiones que dan sentido, es porque valen para mí, es coherente, se integra y genera nuevas conexiones. Pero, ¿se puede transmitir un sentido? Uno aprende que 2+2=4, pero hay un aprendizaje que es de memoria y uno que tiene sentido, que es emocional, más profundo, que articula conceptos anteriores. Por ejemplo, qué es 2, cuánto equ...

Ser es dar

Dios me llamó y me pidió su ayuda. En ese caminar en el que me despliego como ser en servicio, descubro que necesito seguir aprendiendo. Uno cree que ya sabe de la vida, que debe responder y ayudar a otros, pero lo más grande es que, mientras ayuda, se ayuda a sí mismo. Se descubre, se replantea, en el diálogo se comparte, se ponen a prueba las teorías, se nos presiona como si fuéramos un instrumento y, bajo la presión, surge y se forja el carácter, el saber. Uno se hace y se va haciendo mientras acompaña a otros, mientras descubre en otros que la vida nos lleva por caminos que a la propia individualidad le son imposibles de pensar. Un mensaje actual dice que debemos conocernos, mirarnos, cuidarnos, querernos, pero si se sigue leyendo, no es para quedarse así, ahí (solo a la sociedad individualista y consumista le conviene que inviertas todo el tiempo para ti). Me arriesgo a decir que el descubrimiento de uno es para salir al mundo y descubrir al otro, para entrar en contacto y brind...

Quiero una escuela

Había una escuela que no tenía paredes, tenía abrazos.  Había una escuela que no tenía techo, tenía caricias en la cabeza. Una escuela que no tenía ventana, sino la mirada tierna de quien escucha. No tenía puertas de madera o frío acero, sino corazones que recibían y contenian.  No tenía un portón para ingresar sino unos brazos abiertos que invitaban a todo el mundo. Había una escuela que no tenía aulas, sino compañeros, charlas y risas. No había una persona que les enseñara, sino una maestra que aprendía. No tenía un timbre sonoro, sino una voz cálida que lo llamaba por su nombre.  No tenía horarios estrictos, sino momentos para aprehender el mundo.  Fuera de la escuela era duro, dolían los gritos, la violencia, el odio, pero al entrar en ella, las armas quedaban fuera, los gritos eran de risas y poco a poco la escuela fue contagiando las familias, a los vecinos, a todos alrededor. Hasta que no hubo más que abrazos, caricias, risas, miradas... Para eso hay que cambi...

Quien soy es lo que doy

 En la vida las personas dan, también reciben, pero lo que dan es lo que los define. ¿Cómo te define? somos reconocidos por los frutos, como los árboles, el peral da pera y el manzano manzanas, es decir que los frutos los definen.  El hombre también da frutos, da algo al mundo, a los otros y eso es lo que realmente él es. Nadie puede dar lo que no tiene. Entonces me define lo que doy, lo que hago es lo que tengo. Por eso me dan pena los corruptos, los maliciosos, los problemáticos y quejosos, en ellos no hay paz ¿Cómo pueden dar paz al mundo? No me importa cuantos logros tengan, cuantas pantallas brillen en sus historias, el que es, es y el que no, no.  Ser feliz es aceptación, valoración y amor, que surgen al darse a los demás. No puede quedarse en uno el amor, la valoración y la aceptación porque estamos en en un mundo relacionándonos con otros, entonces se disparan en nuestras acciones la esencia que nos define.  Nuestra tarea diaria es nuestro canal de comunicaci...