Soltando la mochila
Había una vez un hombre que soltó la mochila que llevaba desde hacía mucho tiempo. Decía que lo ayudaba a caminar porque las inclemencias del tiempo le impedían mantener los pies en el suelo. La mochila era pesada y el clima inclemente se manifestaba como un viento que soplaba fuerte. Antes de soltar la mochila, el hombre llevaba una vida peculiar. Era de espíritu grande y necesitaba seguridades. Fuerte emocionalmente, pero temeroso en sus decisiones, se caracterizaba por caminar encorvado por el peso de su mochila. Así son casi todas las personas que necesitan lo seguro y conocido cuando en verdad brilla en ellas la luz de la humanidad; caminan por la vida siendo inauténticas. La mochila no era un mero accesorio, le ayudaba porque allí tenía herramientas para resolver problemas, y de ella sacaba fuerzas para sentirse seguro, lo que le hacía actuar con menos temor. Era un hombre con un valor inigualable y con un deseo de crecer imparable. Sin embargo, siempre se manejaba seguro con lo ...