Amar lo que uno hace es ser feliz
El libro propone y plantea esta frase como eje de nuestro hacer, nuestra tarea, acción, recreación y como guía para toda la vida: Amar lo que uno hace es felicidad. Este derecho debería estar escrito en la constitución, así como está inscrito en nuestra persona, en nuestros genes, en nuestro corazón. Un derecho aplicable en las familias, distinguido y separado del placer y lo privado, como solemos creer que es la libertad. Un derecho de nuestros hijos: tener padres que amen lo que hacen, sin importar las connotaciones sociales, las miradas ajenas o las murmuraciones. Y al igual que es un derecho, debería ser una obligación para los padres: ser felices por sus hijos. ¿Cuántas tormentas podrían superar nuestros hijos si tienen como faro la alegría, la serenidad, la verdad y el valor de unos padres que aman lo que hacen? Amar es conocer; amar lo que uno hace es conocer y conocerse. Primero, siempre conocerse: es el punto de partida de la educación, de la familia, p...