Y Dios dijo: Él sí que entendió de que se trata vivir
Quiero que el día que muera, Dios me diga: “Él sí que entendió de qué se trata vivir.” Quiero que, en mi encuentro con Dios, Él pueda ver que todo lo que hice fue por amor: amor a mi esposa, a mis hijos, y al otro, con quien me encontraba en las tareas diarias. Que ser feliz no fue por lo que yo gané, sino por lo que ganamos todos. Que lo único que acumulé fueron buenas acciones realizadas con buenas intenciones. Ojalá pueda decir eso. Estoy seguro de que no diré: "Hice todo lo que los demás querían." Vivir para otros, en ese sentido, no es el propósito de la vida. Muchas veces, la fragilidad humana nos lleva primero a desear que otros hagan lo que creemos necesitar (esperar que nos quieran) y, segundo, a hacer lo que otros quieren para sentirnos valorados (hacer para que nos quieran). Pero yo soy libre. Me siento libre. Y aunque fallo muchas veces, dejo asuntos sin atender, me canso, me equivoco, siempre elijo. Y, en esas elecciones, la vida me ha mostrado que lo mejor ...