Un llamado al sentido, lo significativo

 

 

Hoy quiero hablar de lo significativo en nuestras vidas: el sentido.

Hoy quiero hablarles de lo importante, de lo que vale la pena, por lo que se pone en juego la vida misma, nuestra vida, y que le da claridad a todo lo vivido: el sentido. Nuestro, único y personal, históricamente arraigado en el presente que nos toca vivir, con las condiciones que nos tocan. No puedes elegir otras, a veces sí, pero la mayoría de las veces son las cartas con las que jugamos. Ahí, latente o manifiesto, está el valor del que nos sentimos atraídos, que nos convoca, nos llama, es el propósito de nuestras vidas. Estamos llamados, y es nuestro deber. Dice Frankl sobre una frase de Hillel:
“Si yo no lo hago, ¿quién lo hará? Si no lo hago ahora, ¿cuándo lo haré? Pero, si lo hago solo por mí mismo, ¿qué soy?”

¿Qué pasa en la sociedad actual?

Estamos en la sociedad de la tensión, del miedo ante el futuro incierto, amplio en opciones, confuso en las posibilidades (lo lejano parece lo más cercano y viceversa), la globalización borra límites; la oferta de placer y entretenimiento es cada vez mayor y “mejor”, al mismo tiempo que produce angustias y patologías. Aparece el tedio, la desesperanza, la desorientación, y se resuelve con entretenimientos y consumos.

Esto frustra nuestra voluntad de sentido, de significados. Es el escenario ideal para el vacío existencial. Se priorizan los impulsos y las emociones y no nuestros valores. Es el caldo de cultivo para dificultar el encuentro con el sentido. El individualismo confunde el trabajo en equipo, lo vuelve individual: no se sabe trabajar en grupo.

¿Cómo llevar el sentido a la sociedad actual?

Debemos llamar a la consciencia a su responsabilidad, a vivir auténticamente, conforme con los valores, orientados a un final, una meta diferente de uno mismo, valientes para contribuir al mundo. Todos estamos llamados al sentido, a una forma única de encontrarse en el mundo y vivir el valor.

Salgamos de lo que nos distrae y encontrémonos en el mundo que nos llama.

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