Quien soy es lo que doy




 En la vida las personas dan, también reciben, pero lo que dan es lo que los define. ¿Cómo te define? somos reconocidos por los frutos, como los árboles, el peral da pera y el manzano manzanas, es decir que los frutos los definen. 

El hombre también da frutos, da algo al mundo, a los otros y eso es lo que realmente él es. Nadie puede dar lo que no tiene. Entonces me define lo que doy, lo que hago es lo que tengo. Por eso me dan pena los corruptos, los maliciosos, los problemáticos y quejosos, en ellos no hay paz ¿Cómo pueden dar paz al mundo? No me importa cuantos logros tengan, cuantas pantallas brillen en sus historias, el que es, es y el que no, no. 

Ser feliz es aceptación, valoración y amor, que surgen al darse a los demás. No puede quedarse en uno el amor, la valoración y la aceptación porque estamos en en un mundo relacionándonos con otros, entonces se disparan en nuestras acciones la esencia que nos define. 

Nuestra tarea diaria es nuestro canal de comunicación, es nuestra pista en la que vuelan infinitas conexiones de uno con los otros. Lo que hacemos es donde podemos desplegar quienes somos y sentir que somos. Es verdad que en muchos lugares actuamos de maneras diferentes, en algunos somos más y en otros menos, es parte de los feedback que se reciben, por eso, para la buena salud mental un buen hombre tiene que estar en un buen lugar (tema para otra vez).

No hay que olvidar que somos los que damos. A veces cuando las personas nos maltratan creemos que somos eso, nos sentimos basureados, cuando en verdad la basura debería quedar en la puerta del vecino. No tomar como propio lo que no es nuestro es un acto determinante para nuestro bienestar. 

En un mundo que intenta provocarte a cada segundo, cuestionarte que si lo que estas haciendo está bien, que busca con la superficialidad de las pantallas, las redes hacerte creer que estás equivocado, que tu mundo es triste, que no tienes valor, que si no vivis estas experiencias o tenes estos objetos estás por fuera, que no vales. Luchar contra la obsesión por el cuerpo, la eterna juventud, las medidas que definen la belleza, estar parado en la roca segura de quien soy impiden que los demás vengan a desarmarte y acomplejarte. 

Yo soy lo que doy. A veces cuando no estamos bien, dar cosas buenas también retribuyen al alma, al bienestar. Somos seres complejos e integrados, lo bio, lo psico y lo social nos repercute por eso no perder este doble eje: hacer obras buenas para sentirse bien y sentirse bien para obrar bien. 


Había una vez un arbol manzanero que quería dar peras porque decía que a los del pueblo le gustaban solo las peras. Cansado de que lo discriminaran, se esforzó en dar peras. Y sí que lo logró. Sin embargo las peras tenían por su esencia, gusto a manzanas. Obvio, nadie quiere comer peras con los ojos y saborear una manzana con el gusto, así que lo sacaron de raíz y lo llevaron muy lejos. 

Comentarios