¿Por qué el éxito es ser feliz?


¿Para qué estamos en esta vida? Esta pregunta me resuena constantemente. ¿Cuál es el propósito de ser personas? Y me salen pocas respuestas, como la de “estamos para ser felices”. Venimos al mundo a cumplir nuestra misión, a ser y darnos a la vida con toda nuestra energía, nuestros pensamientos, a disfrutar.

Sigo pensando, como muchos, en esas comodidades que se puede adquirir, que se pueden lograr y que dan placer, pero en el placer no está la esencia, por lo menos mi esencia. Sin embargo, para ello, para estar vivo tengo que tener un trabajo, una actividad, tengo que tener una tarea, remunerada o no, que tengo que realizar para caminar. Pon a una persona en un estado de solo placer y se asquea, sube la vara de satisfacción y aparece la insatisfacción crónica.

Sentirse parte de una tarea es importante.

Además, compartimos con otros, eso también parece ser parte de la vida. No se nos escapa que nos enamoramos, tenemos amistades, venimos de una familia o formamos una. Estamos en el mundo con otros y también realizamos tareas (ese sería el orden existencial, que yo veo, de nuestra realidad).

¿Qué más hay? Y después en la vida hay de todo.

Recuerdo las palabras de la Biblia, “dejarás a padre y madre y ganarás el pan con el sudor de la frente”. Así creo que vamos bien, hay una esencia intacta a través del tiempo.

¿Por qué la felicidad entra en este eje? Porque si ella ¿para qué estamos?

Pero la felicidad no es sin otros y no es sin tarea.

Darnos a otros no es tan fácil de hacer, cuesta mucho enamorarse, amigarse, amar; después coincidir, comprometerse, compartir, continuar juntos, aprender a soltar y seguir. Las relaciones son complejas. No voy a entrar aquí, solo dejo una pregunta ¿cuál es el sentido de la felicidad con otro?

 

La felicidad con el sudor de la frente no creo que signifique algo negativo, sino ponerse en movimiento, salir de sí mismo, ponerse en marcha, actuar. La felicidad en la tarea es acción con otros, otros que trabajan con uno u otros que necesitan lo que puedo ofrecerles.

Entonces puedo pensar que la felicidad tiene que ver con lo que puedo dar a otros.

Si lo que doy no es sincero, si no me entrego, tengo que pensar que no voy a poder ayudar. Las consecuencias son evidentes y también creo que es evidente pensar en ejemplos de personas que no trabajan para nuestro bien (y al final ni para el suyo).

Ser feliz en la tarea tiene que ser una manera de disfrutar lo que estoy haciendo. Pero no existen tareas propiamente placenteras, siempre exige: ordenar, pensar, resolver, construir. El esfuerzo no es contrario con nuestra esencia, somos seres que nos damos a otros y en una tarea. Después, en la vida, hay un montón de cosas más. 

¿Cómo están tus vínculos?

Si el éxito es ser feliz con las personas que nos rodean, entonces elige con sabiduría.

¿Cómo te llevas con tu tarea?

Si el éxito es ser feliz con la tarea en la que te entregas, entonces elige con sabiduría. 

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