El desafíó de mi libro
Muchos buscan en
un consejo rápido la solución a sus problemas, como si fuera una pastilla que
lo cura todo. Mi libro les ofrece algo distinto: el desafío de enfrentar la
vida de verdad, conocerse a sí mismos y reconocer su libertad y responsabilidad
en la tarea que les toca hoy. Pero para eso, hay que dejar atrás la comodidad y
asumir la vida tal como es: completamente tuya.
Vivimos buscando
tips o estrategias rápidas, algo concreto, corto de leer, que prometa éxito
inmediato. Así nos relacionamos también con el dinero. Estamos conociendo el
cerebro como nunca antes, entendiendo cómo aprende y percibe el mundo,
queriendo ser técnicos en manipular contenidos para influir directamente en él.
A veces me pregunto si lo que buscamos realmente es el encuentro con el otro.
Pero esa es solo una parte de la realidad, no abarca la totalidad del ser
humano. No podemos reducir al hombre a su cerebro.
Ya basta de vivir
en piloto automático, esperando que todo se resuelva por implementar un tip,
cambiar una sola acción o presentar una idea de manera adecuada al cerebro.
Nuestros niños y jóvenes ya están saturados de esa sobrecarga. En la educación,
como en la terapia, el verdadero camino es el encuentro con el otro. Para eso,
debo estar preparado para lo inesperado, lo ilógico, lo incontrolable, lo
mágico. Ese trabajo es mío, y lleva esfuerzo. Pero es la única vía hacia un
cambio real.

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