No se puede hacer siempre lo mismo y de la misma manera

¿Por qué pensamos que la tarea debe hacerse fácil con el tiempo debido a la repetición de rutinas, cuando en realidad en nuestro tiempo no hay quietud, hay caos? La vida, gracias a la tecnología, cambia de manera vertiginosa, atropellando todo a su paso. Los intervalos para ver un cambio son cada vez menores. En ese entramado histórico, la tecnología también nos desplaza de nuestros lugares, sueños y proyectos. Al fin y al cabo, la tecnología nos entretiene mientras todo cambia por ella misma.

¿Por qué creíamos que la tarea se aprende de una vez para siempre? No podemos quedarnos quietos, ni pensar en resolverlo todo. Estamos obligados a aprender y desaprender para adquirir nuevas identidades, nuevos vínculos y nuevas cotidianidades. Todo cambia y todo ya cambió.

Esto no es un mal de nuestro tiempo, sino nuestro tiempo en sí mismo. Es el efecto de una realidad que viene a cambiar la forma de pensar y de procesar el pensamiento. Los que trabajamos con personas debemos empezar a volver la mirada para identificar quiénes son, quiénes son esos con los cuales nos encontramos y ensayamos encuentros.

El tiempo no permite que todo sea más fácil, sino que debemos estar en un constante estado de alerta, una alerta sana y flexible, para que nuestra mirada sea canal de miradas y nuestra voz, canal de diálogo. Mientras seguimos pensando, estudiando y creciendo, ensayamos, como dije, encuentros.

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