El arte de decidir

 

Vivir es un arte y cada uno puede crear su vida a su manera, tenemos la posibilidad de elegir lo que queremos. La vida la trabajamos y elegir es nuestra libertad. Sin embargo, para ello necesitamos saber que no elegimos en el aire, hay que hacerlo a partir de nuestra materia prima.


Una escultura no se hace sola, pero tampoco se hace sin el material físico, sin esa materia prima, sin el material bruto, la roca de la cual extraer nuestra obra.


¿Cuál es nuestra materia prima?


El material de nuestra vida es nuestro ser biológico, nuestro físico, el cuerpo, el instrumento que manejamos, nuestra armadura viva: órganos, sentidos, sistemas. El material también es psicológico: emociones, razones, pensamientos, sentimientos, personalidad, carácter. Es nuestro instrumento invisible, nuestro ser psíquico. El material desde el que extraemos el arte de nuestra vida también es social: la relación con otros y con el mundo. No somos seres individuales, islas inabordables; partimos de nuestro material familiar, amistades, instituciones, culturales y políticos. Cada roca viviente que somos es única e irrepetible, y de allí extraemos lo que elegimos, porque son nuestras decisiones las que permiten dar forma a la obra. 


Hay allí un ser espiritual que decide en qué convertir el material, proyecta, trabaja, talla, saca, corrige y da forma a su vida.


Tomar decisiones en el aire, sin saber quiénes somos, cómo somos, qué realidad vivimos, es un acto sin sentido. Recuerda: si el material es difícil, más importante es la obra, más bella.


Trabajar a diario conociendo nuestras dimensiones y extrayendo, desde nuestra libertad, lo que queremos es lo que posibilita decidir.


Fer Nicollier.


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